martes, 20 de enero de 2015

Nos escriben... delegados y delegadas gallegas

Hola, soy Marta Novo, profesora del CPI Virxe da Cela de Monfero. Nuestro centro participó en la Confint y quería enviaros comentarios que han redactado los alumnos que fueron a Barcelona, que como veréis volvieron encantados.
Además os envío la dirección del blog donde informamos de todas las actividades relacionadas con el medio ambiente que llevamos a cabo en nuestro centro:
http://paisaxevida.blogspot.com.es/ 


CPI Virxe da Cela, Monfero, A Coruña

A principios de curso cuando el colegio me propuso ir a la Confint de Barcelona nunca me imaginé que pudiera ser tan magnífico como lo fue. Lo mejor de todo fue poder convivir con gente de nuestra edad y que ellos mismos nos contaran todos los proyectos que realizaron y que van a realizar en sus centros; también las numerosas cosas que hemos aprendido: cómo podemos transformar un proyecto de aula, a por ejemplo, a uno de nuestra ciudad, a cómo podemos comunicar un problema o nuestras intenciones de solucionarlos. Yo desde el taller de “Periódico” puedo decir que me ha encantado y que me pareció muy interesante y muy divertido, por las explicaciones de nuestro monitor, por el trabajo en equipo y por el trabajo que nos tocó hacer. 

Pero traer numerosas ideas para contarles a nuestros compañeros y ponerlas en marcha, eso, no tuvo precio.

Laura Sanjuán, 4º ESO

La Confint fue una experiencia inolvidable; no solo por las relaciones establecidas con otra gente, si no tambien por lo que aprendimos. Descubrimos problemáticas de cada sitio, diferentes formas de denunciarlas y como intentar prevenirlas. Creo que todo el mundo que pueda debe ir; te ayuda a tomar conciencia sobre el medio ambiente.

Sofía Pena Freire, 4º ESO

Durante los días 12, 13, 14 y 15 que compartimos con estudiantes de toda España, realizamos diferentes actividades de las cuales aprendí muchos aspectos de los cuales no tenía ni idea. En las actividades hablamos de los diferentes problemas de cada comunidad, cogimos las comunes y aquella que sólo tenía una y las trabajamos. La mejor actividad para mi gusto, con la que más aprendí, fue en la cual expusimos (divididos en grupo) una de las actividades que realizamos en nuestro centro, al mismo tiempo nos ayudamos entre nosotros para poderlas realizar a un nivel mayor (todo el centro, en el municipio y otros) y escuchamos otras bastantes interesantes. Personalmente, de este viaje he sacado nuevas ideas que podríamos poner en práctica dentro de nuestro centro, nuevas experiencias y nuevos conocimientos acompañados de otra perspectiva con respecto al medio ambiente. Me encantaría poder repetir ya que fue algo diferente del cual he sido capaz de extraer nuevas maneras de pensar …

Antía Gómez Ramos, 4º ESO

Para mí, la Confint fue un evento magnífico. No sólo por el viaje a Barcelona, que fue espectacular, y no sólo por los talleres, el excelente personal o los conocimientos que hemos adquirido. En apenas unos pocos días te topas con un aluvión de gente nueva, con distintas ideas, personalidades y gustos, con las que a día de hoy aún sigo hablando.

Y es que me ha servido como ocasión para encontrar personas como yo, y distintas a mí. Porque me he divertido muchísimo, tanto en las actividades (mapage, teatro, huertas, vuelta por el centro de Barcelona…) como en el tiempo libre. Tuvimos también una serie de talleres a elección, como pueden ser talleres de edición de vídeo, periódico, manifiesto o expresión corporal. Son a mi parecer, las actividades en la que más pudimos aprender, y como en todas, sin dejar a un lado la diversión y las risas. Quizá el peor día fue el último. Las elecciones alargaron bastante el día, había demasiados candidatos que me parecían oportunos para recibir mi voto, y en general no es que fueran muy divertidas. Y por supuesto, lo que hizo de ese día el peor fueron las despedidas.Gente llorando por doquier, y no me extraña, porque a pesar de haber pasado sólo unos pocos días allí, todos estrechamos lazos inquebrantables con alguna persona, y tener que alargar más de mil kilómetros ese lazo (sin romperlo) duele bastante. Un océano de lágrimas mojaba el suelo de la recepción del albergue. Había personas que se iban antes, o personas que nos íbamos después, pero se hacía terrible la idea de que en unas horas todos nos tendríamos que separar. Y era doloroso. Esto no quiere decir, por supuesto, que no volviéramos a hablar, pero nunca sería lo mismo. Y creedme: Valió la pena.

Manuel Santamariña Ruiz de León, 4º E.S.O.

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